Los 4 pueblos de Logroño más bonitos

Hablar de esta ciudad es hablar del camino de Santiago así que ni siquiera hace falta preguntar qué ver en Logroño cuando cada rincón es un monumento.

Torrecilla en Cameros

Por toda la ciudad se distribuyen sitios de interés resaltándolo con la gran variedad de lugares que hay que ver en Logroño, donde todo el lugar mantiene una vibra antigua y clásica siempre al aire libre, estar en Torrecilla de Cameros es una sensación única, desde su puente medieval que atraviesa el barrio de Barruelo hecho de piedra, el sagrado corazón, el Barrio de San Martin con sus casas desparramadas por la ladera, entre muchas otras paradas que no se pueden dejar de ver en este pueblo.

Se puede decir que uno de los lugares de interés de este pueblo es el río Iregua, cruza el pueblo y brinda una de las vistas más hermosas que hay en toda la región. La fuente de agua riega el casco urbano y la cueva Lóbrega.

Ezcaray

Este pueblo tiene una fachada que te lleva a otro tiempo en segundos, en definitiva, ha trabajado su lugar entre las mejores paradas de Logroño, y es que este es un hermoso pueblo bonico, que además es donde se alberga a todos los excursionistas. Para ir en busca de la aventura en Logroño este es el mejor pueblo que hay para escoger, su belleza ambiental no se detiene allí, esto lo saben muy bien lo ezcarayenses, unos aficionados al senderismo.

Con el arranque de diciembre, los verdes, ocres y rojizos de los rebollares, hayedos y pinares del piedemonte de la Sierra de La Demanda, que escoltan el cauce del río Oja, se tiñen de blanco y ahí es cuando más de uno se pone crampones o raquetas de nieve para ascender a la estación de esquí de Valdezcaray.

Santo Domingo de la Calzada

Visitando la comunidad de Logroño, es obligatorio en conocer este hermoso pueblo. Un sitio que ofrece imponentes murallas, una catedral gótica romana, palacios del siglo XI, refrescando siempre la cultura y la historia en la memoria de cada persona que pasea por sus rincones. En esta región no todo es antigüedades y arquitectura, también podrás disfrutar de hermosos e incomparables paisajes naturales.

Solo con escuchar hablar de este lugar muchos ya descubren que está estrechamente relacionado con el camino de Santiago una ruta que ya pasaba por allí cuando la población ni siquiera existía pues en su afán por ayudar a los miles de peregrinos que caminaban hacia Compostela, Santo Domingo decidió marcar un camino hacia un pequeño templo donde orar, un hospital, y hacia un puente para pasar el caudaloso río Oja. 

San Vicente de la Sonsierra

Es un aspecto muy destable el que Logroño rebosa encanto con sus muchos pueblos, la cuestión es que si es la historia en el turismo lo que te apasiona entonces no hay más que llegar al pueblo de San Vicente de la Sonsierra, con vistas impresionantes que incluyen murallas, puentes medievales y bodegas. Un lugar que al visitar no puede faltar probar su exquisito vino.

La plaza mayor se caracteriza por su fuente de cisnes, más adelante casas antiguas con arquitectura simbólica de la época con los escudos de las familias más poderosas, por ejemplo, el palacio de los Agüero.

La cultura y la historia van desde los senderos que se recorren en semana santa, a excavaciones arqueológicas y a disposición de todos os visitantes la torre del reloj justo antes de divisar la imponente Torre Mayor que fue diseñada como una torre exenta que serviría como atalaya y refugio para una pequeña guarnición.

¿Qué comer en Logroño?

La gastronomía de esta ciudad se basa en múltiples platos cálidos que unen lo mejor de los productos que locales de Logroño con la más pura tradición. Guisos sabrosos, carnes, pescados y ricas verduras para hacer de los platos riojanos, en definitiva, una cocina sencilla pero muy sabrosa.

Uno de los platos que no pueden faltar son las patatas a la riojana, también llamadas patatas con chorizo, este rico plato típico y muy sencillo lleva ingredientes básicos como las patatas, cebolla, pimiento, pimiento choricero, ajo, pero su resultado final es de todo menos corriente. Una clara demostración de que no solo hay qué ver en Logroño, también hay qué degustar.

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