¿Qué ver en Trujillo?

Una ciudad que se ha llegado a considerar una de las más bonitas de España, es la mejor decisión para escoger, no elijas a dónde ir, elige ¿qué ver en Trujillo?

La Plaza Mayor de Trujillo

Es la bienvenida que se da a los visitantes a todo lo que hay que ver en Trujillo pues resalta el hecho de que la ciudad se estructura en torno a la monumental Plaza Mayor, que se encuentra presidida por una estatua ecuestre de Pizarro realizada en bronce.

La ciudad data que, durante siglos, este precisamente ha sido el centro de la vida social y comercial de la urbe, albergando mercados, fiestas y todo tipo de espectáculos. En el siglo XVI se convirtió en una plaza señorial, ya que los conquistadores y diversas familias de la nobleza comenzaron a edificar en ella casas y palacios.

Es impresionante, además, la vista que ofrece la Plaza Mayo de noche pues con su forma rectangular, estilo renacentista y rodeada por soportales en gran parte, es el lugar más conocido de Trujillo. En ella se encuentra la famosa estatua ecuestre de Francisco Pizarro.

Cuenta la historia que esta plaza era ocupada por arrabales, artesanos y comerciantes. Posteriormente, en ella se construyeron palacios y casas señoriales que convirtieron a esta plaza en el lugar central de la vida en la ciudad a partir del siglo XVI.

A día de hoy es una historia distinta ya que gran parte de la plaza se encuentra llena de negocios de hostelería como bares o restaurantes. De igual forma, la plaza alberga la oficina de información turística, así como comercios destinados al turismo.

Palacio de la Conquista

Palacio de la Conquista de Trujillo

Este recinto guarda una historia que empieza desde su nombre el cual recibe debido al título nobiliario de marquesado de la Conquista que recibió la familia Pizarro por su papel protagonista en la campaña de conquista del Perú.

El palacio de la Conquista o palacio de los marqueses de la Conquista es un edificio de estilo renacentista de la ciudad española de Trujillo, en Extremadura.

Cuya construcción se inicia en el siglo XVI, empezándose a edificar en 1562 por orden de Hernando Pizarro y por su esposa y sobrina Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco Pizarro siguiendo las indicaciones recogidas en el testamento de este último que eran: «fundar y edificar una iglesia e capellanía en la ciudad de Trujillo que es en los Reynos de España de donde soy yo natural e nascido».

Esta estructura es afamada en la región y destaca en la ciudad de Trujillo como uno de los mejores monumentos que hay que ver en Trujillo, y es que esta ciudad rebosa de material turístico que no te puedes perder

Templo de Santa María de Trujillo

Templo de Santa María de Trujillo

La dedicación religiosa de los siglos pasados dejó un legado de arquitecturas que han perdurado y se mantienen líderes entre los sitios turísticos alrededor del mundo, nadie puede resistirse a entrar al Tempo de Santa María tiene una belleza única que empieza con su nombre.

Se dice que el templo de Santa María está considerado incluso como uno de los más bellos ejemplos del románico en Trujillo, yo diría que en España entera. El edificio, levantado sobre una antigua mezquita árabe, posee en el exterior varias portadas medievales y una torre correspondiente al románico tardío.

De hecho, en el interior se pueden admirar las bóvedas de crucería que cubren una estructura de tres naves, si bien destaca un retablo gótico realizado por Fernando Gallego en 1480 y que está considerado como uno de los mejores de Extremadura, una obra exquisita que impresiona a todo el que la mire.

¿Qué comer en Trujillo?

Todos saben que unas vacaciones no están completas sin un buen plato típico, nadie debe irse de Trujillo sin tener un buen sabor de boca y es que para visitar un lugar no basta con entrar a museos, catedrales y edificios la comida forma parte de una cultura y es que no solo hay qué ver Trujillo, también hay qué degustar. 

Para tener la experiencia completa en esta hermosa ciudad hace falta probar platos como las Migas extremeñas, el frite de cabrito, la moraga, la prueba del cerdo, las landrillas de ternera, las exquisitas criadillas de la tierra y espárragos trigueros, y por supuesto nadie puede dejar por fuera la sopa de obispo con gallina y la sopa de tomate.

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